Hay cosas muy gratificante, como sembrar alimentos y preparar recetas favoritas con esos ingredientes. Son momentos felices que promueven un estilo de vida slow que busca una vida pausada y equilibrada.

Saborear la vida a través del movimiento slow

La cultura slow es una filosofía que engloba alternativas que buscan crear conciencia sobre la importancia de tomar decisiones valorando lo esencial.

Promueve que se invierta tiempo en actividades más creativas y se descarten tareas innecesarias que causan estrés. Sus herramientas logran distribuir el tiempo eficazmente para tener hábitos de vida tranquilos.

El ámbitos de comida, el movimiento slow food da preferencia a los productos tradicionales para aprovechar los ingredientes de estación que se cultivan localmente, protegiendo así el medio ambiente y garantizando la alimentación mundial, con diversidad de cultivos que también, evitan efectos negativos en el planeta.

Las ciudades actualmente se pronuncian para vivir de manera más sostenible, creando espacios para el sosiego de los vecinos. Por su parte, el turismo slow promueve respeto y responsabilidad con la comunidad, disminuyendo así los impactos negativos de la actividad.

La moda sostenible se basa en compras responsables, aumentando la inversión en la producción local.

Disfrutar del silencio, hacer yoga y compartir un té o una buena conversación, son tareas importantes para desacelerar la velocidad y aumentar la calidad de nuestra vida.